Gary Dahl era un ejecutivo publicitario de California que, en una cena poco antes de Navidad, escuchó las quejas que sus amigos tenían sobre sus mascotas, y decidió inventar una que no hiciera caca ni te despertase por la noche. Como el Tamagotchi, pero en 1975. Es decir: artesano, respetuoso con el medio ambiente, y sin electricidad.

El resultado fue… el Pet Rock.

 

 

Sí, Gary Dahl se hizo rico vendiendo piedras . ¿Cómo puede ser?   Sencillo. Se trata del packaging.

Compró miles de piedras a un centavo cada una y las vendió a 3,95. Pero las vendió en unas cajas de cartón con paja similares a las que dan en las tiendas de mascotas, y agregó un manual de instrucciones completamente idiota pero cómico, en el que explicaba cómo adiestrar a tu pet rock, con aclaraciones como, por ejemplo, que para atacar o rodar necesitaba una pequeña ayuda del dueño.

 

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